Que la revolución sea interna, feminista y colectiva.

Que la revolución sea interna, feminista y colectiva.

Que la revolución sea interna, feminista y colectiva.


El Día Internacional de la Mujer Trabajadora conmemora la lucha de la mujer y su emancipación dentro de la sociedad. Creemos que es importante saber un poco de la cronología de su historia y entender que no es una celebración sino un día para recordar a todas aquellas que lucharon, que ya no están y quienes siguen siendo invisibilizadas, calladas y desprotegidas por el machismo y el patriarcado. 

La primera fecha conmemorativa fue el 8 de Marzo de 1910 en España, porque se logró el acceso de la mujer a la Educación Superior con matrícula igualitaria. El mismo año en Copenhague en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas se retoma el debate del sufragio universal, y gracias a Clara Zetkin se instaura el Día Internacional de la Mujer. 

Su primera celebración fue un año después en distintos países, convocando más de un millón de personas que exigían derecho a voto, derecho al trabajo, a la educación profesional, no discriminación laboral y el derecho a ocupar cargos públicos. 


En 1857 fue la primera huelga costureras de la empresa Lower East Side en Nueva York, exigiendo una jornada laboral de 10 horas. Luego fue en 1908 cuando 40 mil trabajadoras textiles se declararon en huelga, y 129 murieron quemadas en una fábrica porque los dueños les negaron la adhesión al paro y fueron encerradas. Algo similar volvió a suceder un año más tarde, el 25 de Marzo de 1911 ocurrió el incendio de la fábrica textil Triangle Shirtwaist en Nueva York, dejando 146 personas muertas su mayoría inmigrantes, 129 trabajadoras y 17 trabajadores. En ese tiempo una mujer que trabajaba 52 horas semanales ganaba entre 7 a 12 dólares, equivalente hoy aproximadamente a 67 dólares. 

La institucionalización de la fecha comenzó en la Unión Soviética cuando la dirigente Alexandra Kollontai legalizó el voto femenino, el divorcio y el aborto, siendo una fiesta oficial pero laborable.

La lucha por los derechos laborales, la no discriminación, el abuso sexual, el trabajo infantil sigue sucediendo y hoy día más que nunca es necesario hacerse cargo y consecuente de llevar una vida consciente e informada, porque eso cuesta la vida de muchas personas y la subsistencia del planeta.

La lucha feminista es demasiado amplia y permea todos los problemas sociales. Exigir la igualdad de derechos y consumir ropa de retail, confeccionada en pésimas condiciones laborales, con explotación y abuso, es una contradicción. Es otorgarle el derecho a algunxs y otrxs no. Es elegir mirar para el lado cuando el abuso no lo sientes cerca. 

Creemos que es necesario, en este camino de deconstrucción colectiva y feminismo, ayudarnos y guiarnos hacia un cambio real, hacia un cambio que no solo afecte nuestro entorno cercano, si no que realmente tenga un impacto mundial. En este sistema capitalista omnipresente el dinero es nuestro voto, nuestro consumo es nuestra forma de validar o no un modelo que se nos presenta y el dinero ha sido el único método de intercambio de consumo que hemos adoptado para esto, olvidando que existen otras formas de consumir. Como el trueque que intercambia conocimientos, trabajos y oficios, visibiliza y amplía los límites del consumo tradicional. 

Parte esencial de la revolución es cambiar nuestra relación con el consumo, es la educación, la visibilización, la sororidad, la creación de redes nuevas de trabajo, la responsabilidad de habitar espacios seguros, de llevar relaciones responsables, tener una alimentación saludable y responsable medioambientalmente.

Y en un área más específica, como lo es nuestro vestuario, necesitamos con urgencia elegir reducir la desechabilidad de la ropa que compramos, elegir prendas nuevas confeccionadas en condiciones justas, o ropa de segunda mano, que sean duraderas de materiales más nobles y con diseños exclusivos. Es importante no solo generar un cambio en nuestros hábitos de consumo, si no también influenciar a nuestros entornos, nuestrxs amigxs, nuestras parejas, nuestras familias. 

En este nuevo Chile, el que soñamos más digno y justo, donde las oportunidades sean reales es importante conmemorar a quienes lucharon por nosotras, nuestras abuelas y bisabuelas que lograron el voto femenino, nuestras madres que lograron el divorcio y debemos seguir luchando, tanto en las calles, en las urnas, en nuestros espacios de trabajo y en nuestras relaciones para lograr verdaderos espacios de igualdad, paridad, de seguridad, donde podamos realmente decidir sobre nuestros cuerpos. 

Por esto y mucho más el próximo 26/4 aprobamos convención constituyente paritaria y seguiremos en las calles exigiendo igualdad, y creando espacios seguros de trabajo y apañe colectivo <3. 


El Día Internacional de la Mujer Trabajadora conmemora la lucha de la mujer y su emancipación dentro de la sociedad. Creemos que es importante saber un poco de la cronología de su historia y entender que no es una celebración sino un día para recordar a todas aquellas que lucharon, que ya no están y quienes siguen siendo invisibilizadas, calladas y desprotegidas por el machismo y el patriarcado. 

La primera fecha conmemorativa fue el 8 de Marzo de 1910 en España, porque se logró el acceso de la mujer a la Educación Superior con matrícula igualitaria. El mismo año en Copenhague en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas se retoma el debate del sufragio universal, y gracias a Clara Zetkin se instaura el Día Internacional de la Mujer. 

Su primera celebración fue un año después en distintos países, convocando más de un millón de personas que exigían derecho a voto, derecho al trabajo, a la educación profesional, no discriminación laboral y el derecho a ocupar cargos públicos. 


En 1857 fue la primera huelga costureras de la empresa Lower East Side en Nueva York, exigiendo una jornada laboral de 10 horas. Luego fue en 1908 cuando 40 mil trabajadoras textiles se declararon en huelga, y 129 murieron quemadas en una fábrica porque los dueños les negaron la adhesión al paro y fueron encerradas. Algo similar volvió a suceder un año más tarde, el 25 de Marzo de 1911 ocurrió el incendio de la fábrica textil Triangle Shirtwaist en Nueva York, dejando 146 personas muertas su mayoría inmigrantes, 129 trabajadoras y 17 trabajadores. En ese tiempo una mujer que trabajaba 52 horas semanales ganaba entre 7 a 12 dólares, equivalente hoy aproximadamente a 67 dólares. 

La institucionalización de la fecha comenzó en la Unión Soviética cuando la dirigente Alexandra Kollontai legalizó el voto femenino, el divorcio y el aborto, siendo una fiesta oficial pero laborable.

La lucha por los derechos laborales, la no discriminación, el abuso sexual, el trabajo infantil sigue sucediendo y hoy día más que nunca es necesario hacerse cargo y consecuente de llevar una vida consciente e informada, porque eso cuesta la vida de muchas personas y la subsistencia del planeta.

La lucha feminista es demasiado amplia y permea todos los problemas sociales. Exigir la igualdad de derechos y consumir ropa de retail, confeccionada en pésimas condiciones laborales, con explotación y abuso, es una contradicción. Es otorgarle el derecho a algunxs y otrxs no. Es elegir mirar para el lado cuando el abuso no lo sientes cerca. 

Creemos que es necesario, en este camino de deconstrucción colectiva y feminismo, ayudarnos y guiarnos hacia un cambio real, hacia un cambio que no solo afecte nuestro entorno cercano, si no que realmente tenga un impacto mundial. En este sistema capitalista omnipresente el dinero es nuestro voto, nuestro consumo es nuestra forma de validar o no un modelo que se nos presenta y el dinero ha sido el único método de intercambio de consumo que hemos adoptado para esto, olvidando que existen otras formas de consumir. Como el trueque que intercambia conocimientos, trabajos y oficios, visibiliza y amplía los límites del consumo tradicional. 

Parte esencial de la revolución es cambiar nuestra relación con el consumo, es la educación, la visibilización, la sororidad, la creación de redes nuevas de trabajo, la responsabilidad de habitar espacios seguros, de llevar relaciones responsables, tener una alimentación saludable y responsable medioambientalmente.

Y en un área más específica, como lo es nuestro vestuario, necesitamos con urgencia elegir reducir la desechabilidad de la ropa que compramos, elegir prendas nuevas confeccionadas en condiciones justas, o ropa de segunda mano, que sean duraderas de materiales más nobles y con diseños exclusivos. Es importante no solo generar un cambio en nuestros hábitos de consumo, si no también influenciar a nuestros entornos, nuestrxs amigxs, nuestras parejas, nuestras familias. 

En este nuevo Chile, el que soñamos más digno y justo, donde las oportunidades sean reales es importante conmemorar a quienes lucharon por nosotras, nuestras abuelas y bisabuelas que lograron el voto femenino, nuestras madres que lograron el divorcio y debemos seguir luchando, tanto en las calles, en las urnas, en nuestros espacios de trabajo y en nuestras relaciones para lograr verdaderos espacios de igualdad, paridad, de seguridad, donde podamos realmente decidir sobre nuestros cuerpos. 

Por esto y mucho más el próximo 26/4 aprobamos convención constituyente paritaria y seguiremos en las calles exigiendo igualdad, y creando espacios seguros de trabajo y apañe colectivo <3. 


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